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martes, 18 de octubre de 2011

Evidencias del proceso evolutivo

Desde el comiendo de los tiempos, el Hombre intentó explicar de alguna forma su propio origen, y por eso mismo surgieron diversas ideas a lo largo de la historia. En todo el tiempo que transcurrió desde que comenzamos a razonar hasta el día de hoy, las teoría fueron tomando diversas formas.
En un principio, no teníamos ninguna herramienta para entender nuestro entorno, y comenzamos a buscar explicaciones y llenar nuestros huecos de conocimiento con diversos dioses causantes de los fenómenos. El tiempo y la observación de la naturaleza fue llenando algunos de eso huecos y elimando disoses de nuestro imaginario.
La mayor parte de la historia de la humanidad se confió en el creacionismo, que con diversos matices, implica a un dios que haya creado al hombre, a veces a su imagen y semejanza. Pero a finales del s.XVII Charlas Darwin realizó su famoso viaje por el mundo, y gracias a muchísmas observaciones que hizo, propuso en su libro "El origen de las especies" la famosa teoría de la evolución.
Entre muchísimas otras cosas, Darwin había observado cómo las diferentes islas del archipiélago Galápagos estaban pobladas por pinzones ligeramente distintos, y la diferencia en la forma y el tamaño del pico de cada uno le brindaba una ventaja sobre las semillas que consumían. Si bien esta es la mejor anécdota sobre "El origen de las especies", parece no ser tan acorde a los hechos. Pero ilustra la idea de que todas las variedades de especies provienen de ancentros comunes, que fueron variando con el tiempo para adaptarse a las características del ambiente.
Darwin explicaba que entre un grupo de individuos, era probable que algunos tengan diferentes características que los otros: que algunos sean más altos, más bajos, más fuertes, con mejor visión... Y que en un medio ambiente hostil sería lógico pensar que los´más débiles perecieran, permitiendo únicamente reproducirse a los más fuertes. Llamó a esto Selección Natural. Pero jamás puedo explicar por qué funcionaba, y la ciencia tuvo que esperar un par de años para que el contemporáneo Gregor Mendel y sus experimentos en una huerta de guisantes confirmen que las diferentes características de los individuos estaban determinadas por los genes, y que éstos se heredaban, y las variaciones se debían a diversas mutaciones causadas por diversos factores.
La evolución de las especies es un hecho observado directamente de la naturaleza, que puede ser confirmado desde diferentes campos de investigación, y hoy en día no está sujeta a duda por ningún científico serio. Simplemente es así, nos guste o no.

PALEONTOLOGÍA
A partir de la observación de numerosos cadáveres de organismos fosilizados en diversas épocas, se pueden establecer relaciones de parentesco entre los mismos.
Generalmente se conserva la forma de sus huesos porque murieron en condiciones especiales, donde diversos minerales fueron reemplazando las estructuras en descomposición. Estos fósiles se pueden datar con diversas técnicas, y al compararlos, se puede observar que a medida que pasa el tiempo: aumenta la diversidad, la complejidad de las estructuras, y la especialización de las mismas.

ANATOMÍA COMPARADA
Es una disciplina que se encarga de estudiar las similitudes y diferencias entre las estructuras de los organismos. A partir de los conceptos de la Analogía y la Homología, se pueden armar los árboles que comparan las familias de organismos actualmente y relacionados con fósiles de la antiguedad.
La Homología hace referencia a estructuras similares que cada organismo le da diferentes usos, lo que implica que tuvieron un ancestro común relativamente cercano.
Como las extremidades anteriores de los delfines y los muerciélagos, todos formados por estructuras similares, pero los primeros son usados para nadar y los segundos para volar.
La Analogía hace referencia a estructuras totalmente diferentes que cumplen funciones similares, como las aves de las aves y de las mariposas.
Mientras más órganos homólogos y análogos tienen en común dos organismos diferentes, son más parecidos y significa que evolucionarosn a partir de un ancestro común que vivió hace menos tiempo.


EMBRIOLOGÍA
Es el estudio y la comparación de los embriones de diferentes especies. Se observa en algunos organismos que no son tan parecidos, sí tienen estructuras embrionarias similares. Lo cual indica nuevamente ancestros comunes a partir del cual se separaron en diferentes momentos de la historia. Los embriones de los mamíferos desarrollan hendiduras bronquiales, que desaparecen rápidamente. Lo cual indica que tenemos algún parestesco lejano con los peces.

BIOQUÍMICA
Las supuestas diferentes ramas evolutiivas comparten biomoléculas y macromoléculas similares. Estructuras químicas similares que realizan distintas funciones, y estructuras ligeramente diferentes que realizan funciones parecidas. En el primer caso esto podría indicar que en algún momento pertenecieron al mismo antepasado y luego por diferentes razones evolucionaron en organismos diferentes, cambiando las funciones originales.
Los moluscos por ejemplo poseen en su sangre un pigmento llamado hemocianina, que contiene cobre (y colorea la sangre de verde). Otro aporte desde la bioquímica es que numerosas proteínas y enzimas tienen leves diferencias en su composición aminoacídica, de hecho, cuanto más emparentadas son las especies cuyos componentes se comparan, menores son las diferencias. Estas semejanzas funcionales y estructurales hacen pensar que las especies estuvieron emparentadas más atrás en el tiempo.



GEOGRAFÍA
La flora y la fauna de diferentes regiones se asemeja más cuanto más cerca se encuentran. Si las especies se hubiesen creado de forma aislada, esto no tendría por qué cumplirse, por lo que aporta una evidencia más a que las especies evolucionaron a lo largo del tiempo. Esto también se relaciona con la teoría de la "Deriva Continental", y luego con la Tectónica de Placas, ya que por ejemplo, indica que hace no mucho tiempo, América del Sur y Africa estuvieron unidas, y en ambos continentes hay especies parecidas, como monos. Sin embargo, Australia se separó mucho antes, y la flora y la fauna que posee es muy diferente. También se pueden observar especies ligeramente distintas en cada isla de un archipiélago particular.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Y por fin... "sapiens sapiens"

Homo sapiens sapiens
Después del Neanderthal vino el Homo sapiens sapiens, que es la especie a la cual pertenecemos los seres humanos modernos. Se han encontrado restos de los primeros miembros de esta rama en el Cercano Oriente y los Balcanes, fechados entre el 50 mil y el 40 mil antes de Nuestra Era. Quizá avanzaron hHombre de Cro-Magnonacia el norte y occidente a medida que retrocedía el hielo. Estos seres humanos también cruzaron el estrecho de Bering, penetrando así en el continente americano y llegaron a Australia hace unos 25 mil años.

Los Homo sapiens sapiens se extendieron por la Tierra más que ninguno de los primates anteriores. Un grupo prehistórico de esta especie fueron los hombres de Cro-Magnon (32 mil años), llamados así por la cueva cercana a la aldea de Les Eyzies, Francia, donde fueron hallados sus restos óseos. Los cro-magnones vivieron la última glaciación y aunque su cerebro no era mayor que el del hombre de Neanderthal, le dieron nuevos usos pues, entre otras cosas, hicieron y mejoraron muchos instrumentos y armas. Los cro-magnones son también los artistas más antiguos. El hombre actual no difiere básicamente ni en capacidad cerebral, ni en postura, ni en otros rasgos físicos, del modelo que la evolución había logrado en el hombre de Cro-Magnon.

Para los biólogos, todos los seres humanos formamos parte de la misma especie (Homo sapiens sapiens) aunque hay distintas razas. Las líneas generales de distribución racial se iniciaron en la Prehistoria. Desde el punto de vista físico se pueden reconocer por lo menos cuatro categorías raciales fundamentales: negroide, caucasoide, mongoloide, australoide.

Lo que dio al hombre moderno su control sobre la Tierra no fue su físico, sino su capacidad de aprovechar y transmitir a sus descendientes la información cultural por medio de su inteligencia.

Ya somos "sapiens"... pero poco!

Homo sapiens neanderthalis
Una o más subespecies del Homo erectus evolucionaron hasta llegar al Homo sapiens, un nuevo tipo físico. Los restos más antiguos del Homo sapiens tienen una edad entre 250 mil y 50 mil años. En sentido estricto se le denomina Homo sapiens neanderthalis: el hombre de Neanderthal. Recibe este nombre por el lugar dónde se encontró el primer cráneo que demostraba la existencia de su especie, en el valle de Neander, en Alemania.

Hombre de NeanderthalLos hombres de Neanderthal tenían el cerebro de mayor tamaño y el cráneo distinto que del Homo erectus. Su mentón estaba hundido y su constitución era muy gruesa. Esta especie se encontró desde Europa occidental y Marruecos hasta China, pasando por Irak e Irán.

Los neanderthales estaban más capacitados y eran mentalmente más avanzados que ningún otro ser que hubiera habitado en Familia Neanderthalla Tierra anteriormente. Esta especie humana vivió la última glaciación y se adaptó a ella construyendo hogares excavados en el suelo o en cavernas y manteniendo hogueras encendidas dentro de ellos. Los neanderthales que vivían en las zonas del norte de Europa fueron cazadores y se especializaron en atrapar a los grandes mamíferos árticos: el mamut y el rinoceronte lanudo, cuyos restos llevaban arrastrando hasta la entrada de sus cuevas, en donde los cortaban en pedazos.

Los hombres de Neanderthal se cubrían con pieles y disponían de mejores útiles de piedra que sus antepasados. Además realizaban una actividad novedosa: enterraban a sus muertos con gran esmero (p.e. en Asia se encontró un niño de Neanderthal enterrado entre un círculo de cuernos de animales). Los muertos no sólo eran enterrados cuidadosamente, sino que también el muerto era provisto de utensilios y comida. Es posible que los enterramientos y los vestigios de rituales en los que aparecen animales señalen los inicios de la religión. Tal vez creían ya en una especie de continuación de la vida después de la muerte.

El hombre de Neaderthal desapareció bruscamente, su lugar fue ocupado por los hombres modernos, hace unos 35 mil años.

Vamos ganando en habilidad...

Homo habilis y Homo erectus

En zonas del este de África se encontraron restos de otros homínidos que existieron al mismo tiempo que los Australopithecus, lo que viene a demostrar que esta especie de homínidos no era la única sobre la Tierra hace dos o tres millones de años. Como los homínidos que se encontraron parecen mucho más "hombres", se les ha puesto el nombre de Homo. La primera especie del género Homo apareció hace 2.5 millones de años y se dispersó gradualmente por Africa, Europa y Asia.

Homo habilisEn sus primeras manifestaciones se le conoce como Homo habilis, y tenía una capacidad craneana de 680 cm3 y su altura alcanzaba el metro y 55 cms. Era robusto, ágil, caminaba erguido y tenía desarrollada la capacidad prensil de sus manos. Sabía usar el fuego, pero no producirlo, y se protegía en cuevas. Vivía de recolectar semillas, raíces, frutos y ocasionalmente comía carne. Homo erectus

La especie que se desarrolló posteriormente a esta se denomina Homo erectus, hace 1.5 millones de años. La diferencia fundamental del Homo erectus y los homínidos que lo antecedieron radica en el tamaño, sobre todo del cerebro. Su cuerpo es la culminación de la evolución biológica de los homínidos: era más alto, más delgado, capaz de moverse rápidamente en dos pies, tenía el pulgar más separado de la mano y su capacidad craneana llegó a ser de 1250 cm3. También fabricó herramientas, como el hacha de mano de piedra, y aprendió a conservar el fuego, aunque no podía generarlo. Los científicos creen que esta especie se propagó hacia el Norte, por Europa (hasta Francia) y Asia, durante 4 000 años. Esta especie duró diez veces más tiempo de la que lleva sobre la tierra el ser humano moderno. Entre los Homo erectus que se han encontrado restos están el "Hombre de Java" (700 mil años) y el "Hombre de Pekín" (400 mil años).

Nuestro "árbol genealógico"

El género Homo
La mayoría de los científicos aceptan que hay dos grandes grupos, o géneros, de homínidos en los últimos 4 millones de años. Uno de ellos es el género Homo, que apareció hace 2.5 millones de años y que incluye por lo menos tres especies: Homo habilis, Homo erectus, Homo sapiens. Uno de los grandes misterios de los estudiosos de la prehistoria es cuándo, cómo y dónde el género Homo remplazó a los Australopithecus. 


Arbol genealógico que representa la posible evolución del hombre. Hace algún tiempo, el diagrama hubiera sido una línea recta, pero en la actualidad los especialistas piensan que la situación fue más compleja.

Nuestro tatarabuelo... El Australopithecus

Australopithecus
AustralopithecusEl Australopithecus es el homínido más antiguo que se conoce. Australopithecus quiere decir "simio sudafricano" y se estima su antigüedad hasta en 4 millones de años.
En 1925, el paleontólogo Raymond Dart descubrió el cráneo de un Australopithecus en Taung, al sur de África. El descubrimiento de este fósil, ancestro del ser humano e íntimamente relacionado con el mono, provocó polémica porque se encontró en África y hasta entonces se había fundado el origen del ser humano en Europa. En lugares cercanos a este descubrimiento se encontraron otras especies de Australopithecus (afarensis, africanus, robustus, boisei), que confirmaron el origen del hombre en Restos de "Lucy"África.
Sus restos demostraron que estos homínidos medían más de un metro de estatura y que sus caderas, piernas y pies se aparecían más a los de los seres humanos que a los de los simios. El cerebro se asemejaba al de estos animales y tenía un tamaño similar al del gorila. La mandíbula era grande y el mentón hundido. Caminaban erguidos y podían correr, a diferencia de los simios. Sus largos brazos acababan en manos propiamente dichas, con las yemas de los dedos planas, como las de los seres humanos. Se cree que estos seres eran carnívoros, pues a su alrededor se han encontrado huesos y cráneos que habían sido machacados para extraer el tuétano y los sesos.
Quizá la especie más famosa de Australopithecus es la Australopithecus afarensis, gracias al descubrimiento, en 1974 en Hadar, Etiopía, de los restos de "Luci", una joven mujer de la que se encontraron 52 huesos de un esqueleto semicompleto, con una edad aproximada de 3.2 millones de años. Esta especie trepaba árboles pero también podía caminar en dos pies. Durante mucho tiempo se pensó en Lucy como la abuela de la humanidad. Sin embargo, esta especie pudo haberse extinguido sin que a partir de ella se continuaran las ramas de la evolución humana.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Diferentes colores, diferentes adaptaciones...



Los diferentes tonos de piel de los humanos se deben a una adaptación al ambiente vinculada a la alimentación.
El color blanco característico de los europeos se debería a que hace 10.000 años, la dieta de los pobladores del continente era pobre en vitamina D. La adaptación a esas condiciones se ha realizado a través del blanqueamiento de la piel, que se ha aclarado con el fin de permitir ser atravesada por los rayos ultravioletas y que estos puedan modificar una sustancia que, en contacto con ellos, se transforma en vitamina D.
Hablar de la supremacía intelectual de una raza sobre otra es una aberración que no tiene la más mínima base científica. La genética demuestra de manera clara que el hombre pertenece a una sola y única raza.

¿Cómo será el futuro del ser humano?

El aspecto que tendrá el ser humano dentro de cientos, miles o millones de años es una de esas grandes preguntas a las que los científicos no pueden replicar con una única respuesta. ¿Nos convertiremos en inviduos más altos, sanos y esbeltos? Se trata de una fantasía generalizada, pero algunos investigadores apuntan a panoramas más realistas y otros creen que ni siquiera sufriremos cambios dignos de reseñar.
                         
Las teorías más extraordinarias dibujan un futuro de ciencia ficción, en el que podríamos convertirnos en ciborgs, organismos cibernéticos dotados de dispositivos mecánicos para mejorar las limitadas capacidades biológicas con las que hemos nacido, e incluso hay quien apunta que acabaremos digitalizando nuestras conciencias para conseguir una inmortalidad cibernética.
El debate está más de actualidad que nunca con motivo del segundo centenario del nacimiento de Charles Darwin (1809-1882) y los 150 años de su obra más famosa, «El origen de las especies», este último celebrado hace tan sólo unos días. En su libro, el naturalista británico esbozaba la entonces revolucionaria teoría de la evolución, una ley del más fuerte que quizás ya no funcione con nuestro extenso grupo humano. En la actualidad, el curso que tomará el hombre está más allá de la fortaleza y la habilidad para sobrevivir al medio. La tecnología y el desarrollo de la medicina, el cambio climático y la destrucción de los ecosistemas de la Tierra, la gigantesca migración que hemos protagonizado como especie y quizás el más extraordinario viaje que nos espera, la conquista de otros planetas para convertirlos en hogares habitables, pueden influir en nuestra futura apariencia tanto como en nuestras vidas. Estas son las principales hipótesis al respecto:
 
-La evolución ya se ha detenido:
«Porque hemos evolucionado, es natural imaginar que lo continuaremos haciendo, pero creo que ésa es una idea errónea», afirma el antropólogo Ian Tattersall, del Museo de Historia Natural de Nueva York, a la revista National Geographic. «Por lo que sabemos, las innovaciones genéticas se producen solamente en pequeñas poblaciones aisladas», añade el especialista. Por ejemplo, esto es lo que ocurrió con los famosos pinzones de Darwin en las Galápagos, que adquirieron características propias para ajustarse a la vida en la isla.
La selección natural, a la manera del naturalista británico, tiene lugar cuando una mutación genética -como una columna adecuada para caminar erguido- se transmite de generación en generación, porque supone algún beneficio para la especie. Finalmente, la mutación se convierte en la norma. Para Tattersall es muy difícil que esto le ocurra al Homo sapiens, ya que poblamos prácticamente todo el planeta y disfrutamos de gran mestizaje y movilidad. «Tendremos que aprender a vivir tal y como somos», concluye.
                 
Esta idea está respaldada por otro concepto importante en la teoría de Darwin que ya no funciona de la misma forma. El más fuerte no encabeza necesariamente el cambio evolutivo, ya que, gracias a los avances médicos, los más débiles, individuos que habrían muerto sin remedio si sólo dependieran de la selección natural, también sobreviven y pueden transmitir sus genes. Al menos, en las sociedades occidentales.
 
-Mujeres más bajas y rellenitas:
Al contrario que sus colegas más negativos, otros científicos creen que la evolución humana está lejos de haberse terminado. Una de las hipótesis más interesantes fue publicada hace apenas unas semanas en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Según el biólogo evolutivo Stephen Stearns, de la Universidad de Yale, las mujeres del futuro serán más bajas (dos centímetros menos), más rellenitas (dos kilos más) y más fértiles. Además, tendrán un corazón más sano que el de las mujeres actuales. Todo eso ya para el año 2409. No queda tanto.
El científico pudo comprobar que las mujeres más bajas y de mayor corpulencia tendían de forma inequívoca a tener más descendencia que las demás, más altas y delgadas. De la misma forma, las mujeres con una menor presión sanguínea y con índices de colesterol más bajos también tenían más hijos que la media. Pero lo que terminó de convencerle es que todos esos rasgos pasaban a la siguiente generación, de forma que también las hijas de esas mujeres tenían más hijos que la media.
La conclusión es que los humanos actuales siguen evolucionando y que, en palabras de Stearns, «la selección natural aún está en funcionamiento». Por supuesto, los cambios evolutivos identificados por los investigadores serán lentos y graduales, como ocurre con el resto de las especies.
Otros científicos afirman que la evolución sigue actuando a partir de las distintas frecuencias de determinados genes según la localización geográfica de los individuos estudiados. Y algunos atribuyen gran importancia a la selección de la pareja sexual para garantizar hijos más sanos, una selección a la que la tecnología puede dar un giro, ya que permitirá obtener descendencia sin enfermedades, más fuerte y saludable y, por lo tanto, también más atractiva.
 
-Una inmortalidad electrónica:
El movimiento conocido como transhumanismo que confía en las nuevas tecnologías para trascender al mundo biológico y mejorar las capacidades mentales y físicas del ser humano. Nick Bostrom, director del Instituto de Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford y uno de los principales teóricos de esta tendencia, considera que el desarrollo de la clonación, la robótica, la genética, la inteligencia artificial y la nanotecnología cambiarán nuestro aspecto de una forma determinante. No es una evolución natural, pero es una evolución. El rango de posibilidades es ilimitado, desde una especie de ciborgs con piezas electrónicas en el cuerpo que nos ayuden a superar nuestras limitaciones humanas hasta el desarrollo de una nueva generación de super soldados o atletas, propuestas que aunque parezcan insólitas no pueden despreciarse, ya que quizás el futuro nos plantee serios problemas morales que debemos estar preparados para afrontar.
                         
Una de las ideas más extremas del transhumanismo es la inmortalidad electrónica: que el cerebro de una persona pueda «escanearse» átomo a átomo para transferir sus pensamientos a un ordenador.
                               
-Colonias fuera de este mundo:
En el futuro, la colonización de otros planetas puede dar lugar a una situación insólita: congéneres de la especie humana absolutamente aislados durante un prolongadísimo espacio de tiempo. ¿Podrían producirse cambios evolutivos? El antropólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison John Hawks explica en National Geographic que para que una nueva especie humana vuelva a surgir sería necesario un panorama semejante. Sin embargo, a pesar de que poblaciones de lugares como Australia y Papua Nueva Guinea han permanecido parcialmente aisladas durante 30.000 años, no se produjeron cambios espectaculares.
                      

miércoles, 30 de marzo de 2011

DARWIN, el hombre que revolucionó la ciencia



El 27 de diciembre de 1831 un joven Charles Darwin embarcó en el Beagle, cuya misión principal de realizar mapas de las costas de América del Sur .
Durante 5 años viajaron por las costas de América del Sur y Darwin aprovechó para tomar notas y recopilar datos sobre la flora y la fauna que fue observando...
Llamaron su atención los fósiles de animales que ya no existían en la actualidad, la existencia de fósiles de conchas a gran altura, las diferentes adaptaciones que presentaban los animales dependiendo de la zona en la que vivían...
En 1836, Charles Darwin regresó a su casa. Durante 20 años, estudió el material recopilado. Clasificaba las notas y los dibujos. en 1859, publicó un libro titulado "El origen de las especies", en el que demostraba que solo los individuos mejor adaptados a su medio sobreviven y se reproducen.

EL EJEMPLO DE LAS JIRAFAS
Darwin tomó como ejemplo a las jirafas para explicar la evolución de las especies. Hace mucho tiempo, las jirafas tenían los cuellos de diferentes longitudes.
Las jirafas de cuello largo podían comer las hijas de los árboles, por lo que tenían más posibilidades de sobrevivir y reproducirse que las demás. Esas jirafas transmitieron a sus descendientes esa útil característica.

SU LIBRO ESCANDALIZÓ
¿Por qué? Porque en el siglo XIX, la mayor parte de los europeos creían que las especies no evolucionaban, que no habían cambiado desde sus orígenes, tal como relata la Biblia. Y que existía una barrera entre los animales y el hombre. Pero Darwin daba a entender que el hombre y los grandes simios tenían antepasados comunes.

UN CIENTÍFICO RECONOCIDO
Mucha gente se negaba a ser comparada con los monos. Se llegó a considerar a Darwin "el hombre más peligroso de la Tierra". Pero, poco a poco, sus ideas se abrieron camino y los científicos del mundo entero aceptaron su teoría.
En 1882, Darwin fue enterrado en la abadía de Westminster, en Londres, junto a la realeza de Inglaterra.