lunes, 10 de octubre de 2011

¿Qué son la bacterias?


bacterias Las bacterias son organismos que tienen una sola célula y carecen de núcleo diferenciado. Pertenecen al reino de las moneras. Son de tamaño microscópico y pueden medir entre 0.5 y 5 micrómetros. Por su forma pueden ser clasificadas en bacilos, que tienen forma de bastón; cocos que son esféricos; vibriones, espirilos y espiroquetas, estas últimas de forma espiraladas. Las especies que se mueven utilizan para su desplazamiento filamentos denominados flagelos. Algunas viven libres en el agua o en la tierra, y otras necesitan parasitar otro organismo para subsistir.

bacterias Existen bacterias saprófitas que viven en los organismos muertos de vegetales y animales y cumplen la función de descomponer estos cuerpos en sustancias más simples, aptas para ser absorbidas por las plantas. Las bacterias simbiontes viven en animales, en plantas y en el cuerpo humano. En algunos casos son indispensables para las funciones fisiológicas, como en los rumiantes, ya que actúan dentro de ellos en la descomposición de las fibras vegetales. Por último, existen bacterias autótrofas, es decir, que realizan fotosíntesis.

Seres vivos que trabajan para la fertilidad de la tierra

fertilidad de la tierra
Los seres vivos que se encuentran en la tierra, como las plantas, los animales, las lombrices, los insectos, las algas, los hongos, y muy especialmente las bacterias, trabajan para la fertilidad del suelo, es decir, constituyen un “laboratorio químico” que facilita las sustancias necesarias para el desarrollo de los otros seres vivos. La tierra fértil esta compuesta fundamentalmente por sustancias minerales provenientes de las degradación de las rocas, agua, aire y humus o mantillo (constituido por la metería orgánica en descomposición, resultante de los desechos vegetales y de animales muertos). La composición química del humus resulta de la degradación de proteínas, azucares, grasas, almidón, celulosa, lignina, etc. Por lo tanto, el humus proporciona esencialmente carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxigeno, elementos fundamentales para el crecimiento de los seres vivos.

fertilidad de la tierra
Se debe mantener la fertilidad de la tierra que se utilice para cultivo, se le debe agregar sustancias nutritivas y materia orgánica con el fin de mantener la calidad de ésta, si faltaran éstas la fertilidad de la tierra se agotaría después de pocos años y la buena cosecha se reduciría.
En los terrenos cultivados el suelo va perdiendo fertilidad por las sucesivas cosechas. Para restablecer los compuestos orgánicos y minerales de este es importante agregar compost o estiércol, ya que estos favorecen la formación de humus.

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Qué son los fuegos fatuos?


Imitación de un fuego fatuo.
Un fuego fatuo (en latín ignis fatuus) es un fenómeno consistente en la inflamación de ciertas materias (fósforo, principalmente) que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que se ven andar por el aire a poca distancia de la superficie, se encuentran en los lugares pantanosos y en los cementerios. Son luces pálidas que pueden verse a veces de noche o al anochecer. Se dice que los fuegos fatuos retroceden al aproximarse a ellos. Existen muchas leyendas sobre ellos, lo que hace que muchos sean reacios a aceptar explicaciones científicas.

Teorías sobre su origen
Una posible explicación naturalista y científica para el fenómeno es que la oxidación de la fosfina y los gases de metano producidos por la descomposición de materias orgánicas puede producir la aparición de luces brillando en el aire. Experimentos realizados por ejemplo por el científico italiano Luigi Garlaschelli han reproducido las luces al añadir sustancias químicas a los gases producidos por compuestos en putrefacción, sin producir dichas luces ignición alguna. Los críticos afirman que esta teoría no explica fácilmente los casos en los que se han descrito luces balanceándose, bajando, volando arriba y abajo o moviéndose contra el viento.
Más recientemente, bajo la más amplia etiqueta de «luces terrestres», ciertas teorías pseudocientíficas sobre cómo se producen han sido propuestas por los profesores Derr y Persinger, y por Paul Deveraux. Derr y Persinger propusieron la teoría de que las luces terrestres pueden ser generadas por la tensión tectónica, que calentaría las rocas vaporizando el agua que contienen. Las rocas piezoeléctricas como el cuarzo producen así electricidad, que es conducida por esta columna de agua vaporizada hasta que alcanza la superficie, apareciendo como luces terrestres. Esta teoría implicaría que la mayoría de las luces terrestres se dan en lugares con tensión tectónica. De ser correcta, explicaría por qué tales luces suelen comportarse de forma errática e incluso a veces aparentemente inteligente, desafiando a menudo las leyes de la gravedad. Sin embargo, la explicación de Deveraux es más amplia, pues éste piensa que la relación entre las luces y el paisaje es más débil, estando también relacionadas probablemente con muchas otras cosas: condiciones climáticas, orografía, líneas telúricas, nivel freático, etcétera. Esta explicación, sin embargo, es rechazada por la mayoría de los expertos por no ser científica.
            
Sin embargo, otras explicaciones teóricas parecidas que incluyen la emanación de luz por parte de corrientes eléctricas producidas naturalmente no incluyen elementos pseudocientíficos. Además, las teorías basadas en fenómenos eléctricos explican más fácilmente el movimiento aparentemente libre atribuido a las luces y la reacción de éstas a la introducción de objetos cercanos (incluyendo seres humanos).

Mitos y leyendas

Entre la población rural europea, especialmente en la cultura popular gaélica y eslava, se cree que los fuegos fatuos o "will o' the wisp" (nombre común en Europa) son espíritus malignos de muertos u otros seres sobrenaturales que intentan desviar a los viajeros de su camino, alejándose cada vez que alguien trata de acercarse (compárese con el puck). A veces se cree que son espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos, que revolotean entre el cielo y el infierno. Modernas elaboraciones ocultistas los relacionan con la salamandra, un tipo de espíritu completamente independiente de los humanos (a diferencia de los fantasmas, que se supone que han sido humanos en algún momento anterior). También encajan en la descripción de ciertos tipos de hada, que pueden o no haber sido almas humanas.
En el folklore húngaro es conocido como lidérc y se suele crear colocando un huevo de gallina negra bajo una axila. Esta criatura protegerá y bendecirá con salud y riqueza a su dueño y creador. Igualmente, el fuego fatuo aparece en numerosas leyendas populares de las Islas Británicas, siendo a menudo en ellas un personaje malicioso. En su libro British Goblins, William Wirt Sikes menciona una leyenda galesa sobre un fuego fatuo (pwca en galés) en la que un campesino que vuelve a casa al anochecer avista una luz brillante moviéndose bastante por delante de él. Desde más cerca, logra ver que la luz es una linterna portada por una «pequeña figura oscura» a la que sigue durante varias millas. De repente se halla en el borde de una enorme sima con un rugiente torrente de agua corriendo bajo él. En este preciso momento el portador de la linterna salta cruzando el agujero, elevando la luz muy por encima de su cabeza y lanzando una risa maliciosa, tras lo cual apaga la luz dejando al pobre campesino lejos de su casa, sumido en la oscuridad al borde del precipicio. Ésta es una historia cautelar bastante común sobre el fenómeno, si bien los fuegos fatuos no siempre se consideran peligrosos; hay algunas leyendas que los hacen guardianes de tesoros, de forma muy parecida a como el leprechaun irlandés guiaba a los que tenían la valentía de seguirlo hasta riquezas seguras. Otras historias tratan sobre viajeros que se pierden en el bosque, se encuentran con un fuego fatuo y dependiendo de cómo le tratan éste los pierden aún más en él o le guían fuera.
Katherine Briggs menciona a Will el Herrero de Shropshire en su Diccionario de las hadas. En este caso Will es un herrero malvado a quien San Pedro le da una segunda oportunidad en las puertas del Cielo, pero que lleva tan mala vida que termina siendo condenado a vagar por la Tierra. El diablo le provee de un único carbón ardiente con el que calentarse, que entonces él usa para atraer a los viajeros imprudentes a los pantanos.
En algunas zonas rurales de Venezuela existe la leyenda de que los fuegos fatuos son los espíritus del conquistador español Lope de Aguirre y sus hombres, que no encuentran reposo en el más allá y vagan por este mundo.
      
En la saga de videojuegos Pokemon, el pokemon Chandelure, Lampent y Litwick hacen referencia a estos fenómenos.

Literatura

En la literatura, el fuego fatuo tiene a menudo un significado metafórico, describiendo cualquier esperanza o meta que guía a alguien pero que es imposible de alcanzar, o algo que uno encuentra siniestro y desconcertante.
Algunos ejemplos de referencias en la literatura son:
  • En el cuento esotérico de Johann Wolfgang von Goethe La serpiente verde y la bella azucena: «Al salir delante de la puerta vio dos grandes fuegos fatuos flotando encima del bote amarrado y le aseguraron que se hallaban en los más grandes apuros y que estaban deseosos de verse ya en la otra orilla...».
  • El poema de Samuel Taylor Coleridge «Balada del viejo marinero» describe el fuego fatuo. Dicho poema fue publicado por primera vez en las Baladas líricas, en 1798.
Alrededor, alrededor, por un lado y por el otro
Los fuegos-de-la-muerte bailaban a la noche;
El agua, como óleos de una bruja
Ardía verde, y azul, y blanco.
— Samuel Taylor Coleridge, «Balada del viejo marinero», en Baladas líricas.
  • En El vizconde demediado, de Italo Calvino; el doctor Trelawney, va a hacer investigaciones al bosque y al cementerio en busca de fuegos fatuos para capturarlos.           
                         
  • En el inicio de la más conocida obra de Bram Stoker, Drácula, el protagonista, Jonathan Harker es conducido por un misterioso cochero hacia un castillo durante la Noche de Walpurgis. El joven observa cómo el conductor se baja de cuando en cuando del carruaje en pos de unos fuegos fatuos que iluminan fugazmente el camino. Más tarde descubrirá que el personaje no es otro que el Conde Drácula y que seguía las luces porque marcaban el lugar de tesoros enterrados.
  • «La raza anhela adorar. ¿Puede adorar lo simple o venerar lo obvio? Toda la mitología y el folclore eleva una indignada protesta en el pensamiento. El sol daba luz, por tanto no era gas caliente ni llama, sino un dios o un carro. El ignus fatuus engañaba a los hombres por la noche. Era un espíritu; nada tan simple como la descomposición podía cubrir la necesidad.»El secreto de la victoria de George Patton, escrito el 26 de marzo de 1926.
  • El poeta flamenco Willem Elsschot, alias Alfons-Jozef De Ridder, escribió Het dwaallicht («Fuego fatuo») en 1946.
  • J. R. R. Tolkien menciona en El señor de los anillos (publicado por primera vez en 1954–1955) luces de los pantanos en las Ciénagas de los Muertos:
Por último Sam no pudo contenerse: — ¿Qué es todo esto, Gollum? —dijo en un murmullo—. ¿Estas luces? Ahora nos rodean por todas partes. ¿Nos han atrapado? ¿Quiénes son?
Gollum alzó la cabeza. Se encontraba delante del agua oscura y se arrastraba en el suelo, a derecha e izquierda, sin saber por dónde ir.
— Sí, nos rodean por todas partes —murmuró—. Los fuegos fatuos. Los cirios de los cadáveres, sí, sí. ¡No les prestes atención! ¡No las mires! ¡No las sigas! ¿Dónde está el amo?
Sam volvió la cabeza y advirtió que Frodo se había retrasado otra vez. No lo veía. Volvió sobre sus pasos en las tinieblas, sin atreverse a ir demasiado lejos, ni a llamar en voz más alta que un ronco murmullo. Súbitamente tropezó con Frodo, que inmóvil y absorto contemplaba las luces pálidas. Las manos rígidas le colgaban a los costados del cuerpo: goteaban agua y lodo.
—¡Venga, señor Frodo! —dijo Sam—. ¡No las mire! Gollum dice que no hay que mirarlas.
— J. R. R. Tolkien, «A través de las ciénagas» en Las dos torres
  • Un fuego fatuo aparece en la novela de Michael Ende La historia interminable.
  • «... un flibbertigibbet, un fuego fatuo, un payaso ...» aparecen en la canción How Do You Solve a Problem Like Maria de la película The Sound of Music.
  • Hinkypunk, el nombre que se da al fuego fatuo en el sudoeste de Inglaterra (probablemente derivado del galés pwca o puck), ha alcanzado la fama como un monstruo en la serie de novelas de J. K. Rowling Harry Potter. En los libros, un hinkypunk es una criatura de una sola pierna y aspecto frágil que parece estar hecha de humo. El hinkypunk habita las ciénagas y lleva una linterna que usa para atraer viajeros a la oscuridad. El profesor Remus Lupin presenta a la criatura en el libro Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Harry y sus compañeros se enfrentan a un hinkypunk en su examen final de Defensa Contra las Artes Oscuras ese año. Aunque Harry aprueba, Ronald Weasley queda confundido por sus desorientadores movimientos y se hunde en la ciénaga.
  • José Saramago en Ensayo sobre la ceguera hace pasar a su protagonista un mal rato al ir a revisar un sótano:
Están muertos, consiguió decir entre sollozos, Quiénes están muertos, Ellos, y no pudo continuar, Cálmate, me lo contarás cuando puedas. Unos minutos después, ella dijo, Están muertos, Has visto algo, abriste la puerta, preguntó el marido, No, sólo vi que había fuegos fatuos agarrados a las rendijas, estaban allí agarrados y danzaban, no se soltaban, hidrógeno fosforado resultante de la descomposición
— José Saramago, Ensayo sobre la ceguera.
  • En varios libros de Stephen King como It y Cementerio de animales.
— Los micmac creían que esa colina era un sitio mágico —dijo—. Creían que todo el bosque, al norte y el este del pantano, era mágico. Hicieron este sitio, y enterraban a sus muertos aquí. Las otras tribus no se acercaban; los penobscots por ejemplo, decían que estos bosques estaban llenos de fantasmas. Después, los traficantes de pieles empezaron a decir cosas parecidas. Supongo que algunos vieron los fuegos fatuos en el Pantano del Dios pequeo, y creyeron haber visto fantasmas. Jud sonrió, y Louis pensó: «Eso no es lo que tú crees, para nada».
— Después, ni siquiera los micmac quisieron venir. Uno de ellos dijo que haba visto un wendigo, y que la tierra se había hecho mala. Hicieron un gran congreso para decirlo... así me lo contaron en mi juventud, Louis, pero lo oí de labios del viejo mentiroso Stanny B (así llamábamos todos a [Stanley Bouchard), y lo que Stanny B. no sabía lo inventaba.

El Pangolín

Los pangolines son mamíferos con orden propio, el de los folidotos. Tienen grandes escamas que cubren la mayor parte de su cuerpo. Se encuentran en las zonas tropicales de Asia (género Manis) y África (género Phataginus). Los de Asia se diferencian del resto por tener pabellones auditivos externos y escamas debajo de la cola. Su nombre proviene del vocablo malayo "pengguling" que se traduce por "rodillo".
           
Descripción física y comportamiento
La apariencia física del pangolín esta marcada por unas escamas largas, endurecidas y en forma de placas, lo cual es un atributo inusual entre los mamíferos. Son a menudo comparados con alcachofas o conos caminantes. Se pueden enrollar en una bola cuando se ven amenazados, con sus escamas sobrepuestas actuando como armadura. Las escamas del pangolin al nacer son suaves, pero se van endureciendo a medida que el animal se desarrolla. A pesar de no ser su arma primaria, las poderosas piernas del pangolin -usadas para cavar a través de la tierra endurecida- son lo suficientemente fuertes para partir una pierna humana de un solo golpe. El pangolin también puede emitir un ácido fétido de unas glándulas cerca del ano, similar al que segrega un zorrillo. Los pangolines tiene piernas cortas, con garras afiladas que usan para enterrarse.
                           
El tamaño de los pangolines varía desde 65 cm en las especies más pequeñas hasta 1,76 m en las mayores; la cola es muy larga y puede representar la mitad o más de la longitud corporal.
Su afilado hocico termina en una boca pequeña, sin dientes, pero con la lengua larga. Las extremidades son cortas y las anteriores tienen tres garras centrales muy desarrolladas.
Hay unas siete especies de pangolines en todo el mundo; algunas son terrestres, como el pangolín gigante de África, que habita en zonas abiertas donde excava su madriguera; otras son arborícolas, como el pangolín chino.


La mayoría de los pangolines son nocturnos, aunque hay algunas especies diurnas. Son insectívoros y se alimentan sobre todo de termes y hormigas; utilizan las garras de las patas anteriores para romper los nidos de los insectos y cazan sus presas con su lengua impregnada de saliva pegajosa.

Los pangolines se enrollan hasta formar una especie de pelota cuando duermen o cuando se sienten amenazados; en esta postura, las escamas se erizan y presentan un borde afilado y cortante. Se sabe poco de la reproducción de este animal; la hembra suele parir una sola cría y viven solos o en parejas

Dieta
Los pangolines carecen de dientes y de la habilidad de masticar. En su lugar, ellos abren los hormigueros or termiteros con sus poderosas garras delanteras e introducen su larga lengua.

viernes, 7 de octubre de 2011

Desintegración de ozono en la estratosfera


ozonoPor lo general se cree que hace tres o cuatros mil millones de años, la atmósfera terrestre constaba principalmente de amoniaco, metano y agua. Existía muy poco O2 libre. Con los años, la concentración de O2 gaseoso comenzó a incrementarse, sobre todo como resultado de la fotosíntesis y la descomposición fotoquímica del vapor de agua. Las moléculas de ozono (O3) se forman en la atmósfera por un proceso que requiere O2 y radiación solar con longitudes de onda menores de 260 nm:
O2 + hv → O (g) + O (g)
O (g) + O2 (g) → O3(g)
donde hv es la energía de un fotón. La mayor parte del ozono atmosférico se encuentra en la estratosfera, donde su concentración es aproximadamente de 10 ppm en volumen. El ozono tiene la importante propiedad fotoqímica de absorber la radiación solar de longitudes de onda de 200 a 300 nm:
O3 (g) + hv → O (g) + O2 (g)
ciclo del ozono
ciclo del ozono
El activo oxígeno atómico formado cuando esto ocurre se recombina con el oxigeno molecular para formar ozono, completando así el ciclo del ozono. Al absorber la radiación solar ultravioleta (UV) de onda corta, la capa de ozono en la estratosfera actúa como escudo protector. Sin el ozono la vida en la tierra desaparecería gradualmente.

La piedra filosofal y la alquimia

piedra filosofalLa piedra filosofal es una supuesta sustancia que según la alquimia tendría propiedades extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro. Existirían dos tipos de piedra: la roja, supuestamente capaz de transmutar metales innobles en oro, y la blanca, cuyo uso transformaría dichos metales innobles en plata. La roja se obtendría empleando la Vía Seca; la blanca a través de la Vía Húmeda; en ambos casos el elemento de partida sería la pirita de hierro.
La alquimia se practicó aproximadamente desde el siglo IV a. C. hasta el surgimiento de la química y las ciencias naturales, a comienzos del XVII. Tres fueron los objetivos fundamentales que persiguieron los alquimistas, pero todo se reducía en la búsqueda de la piedra filosofal, considerada como la única sustancia capaz de conseguir la transmutación, la panacea universal y la inmortalidad. La creencia más extendida afirmaba que esta sustancia, puesta en un metal innoble como el hierro, mediante el proceso de fusión, sería transformada en oro.
                 piedra filosofal

 
A la Piedra Filosofal se le atribuyen tres virtudes:
  • Transforma en oro el mercurio o el plomo en fusión.
  • Constituye un enérgico depurativo de la sangre y, cuando se la ingiere, cura cualquier enfermedad.
  • También actúa sobre las plantas, y las hace crecer, madurar y dar frutos en unas horas.
Los intentos de elaboración de la piedra resultaron arriesgados, requiriendo tiempo y dinero para llevarse a cabo, además de una enorme paciencia. El trabajo con materiales inflamables o explosivos, como la polvora, supuso un factor de riesgo para las practicas alquímicas.

Casas a prueba de elementos

Un grupo de ingenieros del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología estadounidense ha desarrollado unos nanoaditivos que, mezclados con el cemento, duplican su vida útil, aumentan su densidad y evitan que la sal o el agua lo dañen. Así, en el futuro, los edificios podrían alertar a sus ocupantes en el caso de que se formase una grieta o incluso repararla por sí solos.
En la Universidad de Harvard otro equipo de expertos en ciencia de materiales ha presentado una serie de nanoestructuras que repelen eficazmente el hielo, incluso a -30ºC. Estas se podrían aplicar en la pavimentación de las calles, así como en tejados y otros elemntos que acumulan nieve en invierno.
                   
Por su parte, Mohamed Saafi, del Departamento de Construcción de la Universidad Estatal de Dakota del norte, ha creado unos nanosensores que, integrados en carreteras, edificios y puentes advierten si su estructura se debilita y se vuelve vulnerable a los terremotos. En este sentido, también se ha fabricado un nanopolímero que se entregra en los muros de las viviendas. Si estos se vieran afectados por un seísmo, el compuesto solidificaría y cubriría las grietas.